Sobre mis muslos de escarcha,
limpio mi día de escamas.
Se me ha puesto la lengua rígida,
y con espinas.
La escurridiza sangre,
es apenas un hilito rojo.
Dejo mi pluma inerte sobre mi pecho,
y escribe sola,
y sonriente,
y con malicia.
La tinta nerviosa
se prepara
para matar
a lectores incrédulos.
Me invaden las ganas
de arrojarme al vacío silencio,
y correr a ninguna parte.
Brotan
negras ramas de mis dedos absurdos,
buscando en tus miedos
algún no te vayas nunca.
Ahora te impongo tu castigo,
y te quiero.
y te quiero.
Y te quiero
por cada lado de tu vida.
por cada lado de tu vida.
Y te quiero
con mirada volátil.
con mirada volátil.
Y te quiero
sin tu permiso, ni licencia.
sin tu permiso, ni licencia.

