miércoles, febrero 29, 2012

A tu lado dormida.



Aquella mano torpe en tu pecho,
era la mía.
Por la noche soy invidente,
te recorro a ciegas.
Hasta la luna
se queda helada de vernos.
Antes de conciliar el sueño
recoge mis huellas perdidas por tu espalda,
y tatúame tu imagen en mis sienes.
Me apareceré de repente por la esquina de tu sueño
vestida de nube.
O quizás sea sol.
O luna.
Dependerá de la hora en que me sueñes.
Al llegar la madrugada
estaré a tu lado dormida.
Mi rostro sonriente,
te ama sin tocarte,
te besa sin labios.
Te haces laguna
mirándome desnuda junto a ti.
La noche
hará reflejar sus estrellas en tus aguas calmas,
para iluminarnos la estancia.
Bendíceme el cuerpo
con tu boca sobre la mía.
Conquista mis senderos
hasta el ombligo.
Como gran príncipe valiente que eres.
Tú, mi príncipe.
En cada lunar de mi espalda,
haz tu lugar de descanso
por cada batalla ganada.